Cuando era niño papá o mamá decían: “Cámbiale”, “Te tienes que ir a la cama”, “Eso no es apropiado para tu edad”, “Cuando crezcas entenderás por qué lo hago” y otras y tantas excusas para que no viera a la chica en ropa interior que salía en la televisión a eso de las once de la noche, o el programa de Benny Hill (con alto contenido erótico), que cómo nos hacía reír a mi hermano y a mi.
La censura siempre ha existido desde los tiempos de la Inquisición hasta hace unos minutos. En los ochenta censuraron al Loco Valdés por su broma de Bomberito Juárez, porque al presidente en turno le pareció una ofensa a aquel oaxaqueño que nos dio patria, con todo y que se refriteó la Constitución francesa.
Los artistas de Hollywood censuran aquellas partes que pueden resultar poco apropiadas para sus carreras desde hace décadas.
Señoras y señores: ¿Porqué existe la censura? ¿Por qué nos censuran las cosas otros? ¿No tenemos nosotros criterio?
Si alguien no quiere ver unas imágenes, alguien no quiere disfrutar de algo que le sienta mal para su moral, lo que tiene que hacer en caso de que vea el televisor es apagarlo, abandonar los cines, no leer la prensa.
Uno mismo debería ejercer su autocensura pero por favor que nos dejen en paz, que no corten por nosotros, esas tijeras tienen que desaparecer, esos rombos tienen que desaparecer y tiene que resurgir la libertad de expresión.
Yo sigo censurado.
Ladies and gentleman: No dejen de ser libres, exprésense. Qué honor ser censurado, poder decir lo que sentimos en cualquier momento. La libertad de expresión... la censura...